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Café frío

Cuando aprieta el calor, el café en España no desaparece: se sirve con hielo. El café frío casero va mucho más allá de echar dos cubitos a la taza de la mañana, aunque también tiene su técnica. Bien hecho, es una bebida dulce, refrescante y con todo el sabor del café, sin el amargor que a veces aparece cuando un café caliente se enfría en la nevera y se estropea por el camino.

En esta sección encontrarás las dos grandes vías del café frío en casa: el café caliente enfriado con intención, pensado para servir al momento sobre hielo, y el cold brew, la infusión en frío de muchas horas que produce un concentrado suave y naturalmente dulce, listo en la nevera para varios días. Dos caminos, un mismo verano mejor.

Vaso alto de café frío con nata
Foto: cyclonebill vía Wikimedia Commons (CC BY-SA 2.0)

Guías de café frío

Cold brew: la infusión lenta en frío

El cold brew se prepara mezclando café de molienda gruesa con agua a temperatura ambiente o fría y dejándolo infusionar entre doce y veinticuatro horas, según la intensidad que busques. Al no intervenir el calor, la extracción es distinta: menos acidez percibida, menos amargor y un dulzor que sorprende a quien lo prueba por primera vez. Se filtra, se guarda en la nevera y se sirve diluido sobre hielo, solo o con leche.

La prensa francesa es su herramienta natural en casa: la misma jarra que infunde en caliente sirve para el cold brew, con el émbolo como filtro al final del proceso. También explicamos cómo hacerlo en una jarra o bote con un colado cuidadoso, las proporciones para preparar concentrado o café listo para beber, y los tiempos según el resultado que persigas.

Café con hielo y trucos para que no se agüe

Para el café frío inmediato, el secreto está en preparar el café un punto más cargado de lo normal y servirlo directamente sobre un vaso lleno de hielo, para que al derretirse equilibre la bebida en lugar de diluirla. Si el café va a esperar, mejor enfriarlo rápido y sin hielo en una jarra dentro de la nevera, y añadir los cubitos justo al servir.

Dos trucos que lo cambian todo: los cubitos de café, hechos congelando café ya preparado, enfrían sin aportar agua; y endulzar con el café aún caliente o con sirope, porque el azúcar granulado apenas se disuelve en frío. Con esas dos ideas y las recetas de esta sección, tu café de verano dejará de saber a café olvidado y pasará a ser el que te piden que repitas en cada comida de terraza, en cada tarde de calor y en cada visita que se alarga hasta la sobremesa.